“…La excepción es mi madre, a quien perdimos con una brutal rapidez, víctima de un cáncer, pocos meses después de que se publicara este libro.
Había pasado los últimos diez años de su vida haciendo lo que más amaba. Viajó por el mundo, trabajó en pueblos lejanos de Asia y Africa ayudando a las mujeres a comprar una máquina de coser, una vaca lechera o a adquirir una educación que pudiera servirles en un mundo globalizado. Se reunía con amigos de las altas y bajas esferas, daba grandes paseos y observaba la luna. Recolectaba baratijas en los mercados de Delhi y Marrakech, un fular o una piedra tallada que le hiciera gracia o le llamara la atención. Escribía reportajes, leía novelas, atosigaba a sus hijos y soñaba son sus nietos.
Nos veíamos con frecuencia, nuestra relación seguía siendo estrecha. Mientras escribía este libro ella leía los borradores, corregía las historias que yo había malinterpretado, ponía cuidado en no hacer comentarios de la descripción que hacía de su persona y , además, estaba siempre dispuesta a explicar o defender los aspectos menos halagüeños del carácter de mi padre. Llevó su enfermedad con resignación y buen humor, ayudándonos a mi hermana y a mi a proseguir nuestras vidas a pesar de nuestros temores, contradicciones y repentinos momentos de desaliento.
A veces he pensado que si hubiera sabido que no sobreviviría a su enfermedad, podría haber escrito un libro distinto, no tanto una relfexión sobre el padre ausente sino un homenaje a la persona que fue la única constante en mi vida.
Gracias a mis hijas veo, día tras día, su alegría y su enorme curiosidad. No voy a intentar describir cuánto lloro aún su muerte. Sé que fue el espíritu más bondadoso y generoso que jamás he conocido y que lo mejor de mí se lo debo a ella.”

photo credit: ex_magician
Barack Obama
en el prefacio a la edición de 2004 de su obra:
“Los sueños de mi padre”
A mi, en lo personal me parece hermoso e increíble. Un ser humano sin dudas.
Me lo enseño Julia.








