Este 26 de Abril se celebra el décimo aniversario del Día Mundial de la Propiedad Intelectual, creado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) para alertar a la población sobre la importancia de la propiedad intelectual en nuestras vidas. Inclusive el slogan de este año es “la innovación tiende puentes“, tratando de reconocer la capacidad que tiene la propiedad intelectual de ser un motor económico.
Como ya lo he hecho anteriormente, antes que simplemente celebrar, creo que es una fecha que puede servir para revisar el estado actual de esta materia que me apasiona cada día más.
No cabe duda que las leyes relacionadas con la propiedad intelectual y especialmente las relacionadas con los derechos de autor, han tomado un giro equivocado, alejandose cada día mas de su punto de origen, que fue otorgar crédito debido a los autores de las obras. Cada día, las industrias de los contenidos se inmiscuyen en la creación de politicas públicas, enfocadas a extender la protección de los derechos de autor, con el fin último de maximizar sus inversiones, aún cuando esto signifique contratos que no hacen mas que aprovecharse de los autores.
En el campo de la legislación, ACTA representa la mayor amenaza, un tratado que ha sido negociado desde hace mas de 36 meses de manera secreta, supuestamente bajo el título de Tratado antipiratería, pero sin embargo el mismo se perfila como un tratado sobre copyright, destinado a colocar las leyes estadounidenses (estilo DMCA) a nivel mundial, con sistemas como el de los tres avisos todavía discutiendose. Todos estos métodos han sido creados con un pobre entendimiento del entorno digital y con mirilla puesta a eliminar la capacidad de los usuarios para recrear y crear nuevo contenido y poniendole una amarra a la tecnología, debido al riesgo que puede representar infringir los derechos de autor.
Aunque ya ACTA ha sido obligado a salir a la luz, no se eliminan sus problemas, inclusive se ha ensayado que el mismo pondría a riesgo las actividades de la OMPI, ya que el mismo no sería encargado de tal Acuerdo, sino los países signatarios. Es urgente llamar la atención sobre este tratado, que no solo obligará a cambiar las legislaciones nacionales; sino que restringirá la capacidad de los países de ensayar otro tipo de políticas, eliminando cualquier tipo de forma alternativa para tratar este nuevo entorno digital, que requiere un cambio en el paradigma de legislación de propiedad intelectual.
En resumen, tenemos una legislación estadounidense que trata de transformarse en un estándar mundial, pero de manera más cerrada y restrictiva ya que no se importan aspectos como la doctrina de fair use, lo que no hace mas que preocuparme, ya que nos podríamos encontrar en una situación asfixiante dentro de unos años, producto de este excesivo enfoque en la maximización de recursos, y no en el balance retribución-acceso público.
Sin embargo, no todo es malo. Encontramos que alrededor del mundo, existe una mayor disponibilidad a criticar conceptos que usualmente tomamos como dados o “lógicos”, por ejemplo, creer que mayor protección a la propiedad intelectual, crean mayor desarrollo económico; o que el las licencias copyleft no aportan valor económico. Inclusive el mismo gobierno estadounidense ha encontrado que es imposible medir realmente el efecto de la piratería, que desdice a muchas discográficas y sus números de espanto.
Mientras tanto en el país, el tema realmente sigue siendo un desconocido en la mayoría de las personas, con alguna atención provocada por su relación con CAFTA, pero mas allá de eso mantenemos una situación normal, con medidas antipiratería de juguete y una oficina de patentes con una capacidad reducidísima para un npaís que de igual manera no invierte como debe en materia de inversión, motor de la propiedad intelectual. En el entorno más digital, las licencias Creative Commons están prontas a ser portadas a la legislación costarricense, inclusive Andrés Guadamuz ya ha publicado un primer borrado en su blog. Claramente esta movida la veo con excelentes ojos, esperemos que pronto podamos disfrutar y utilizar estas licencias de manera correcta en nuestro país, dándole impulso al contenido generado en nuestro país.
Finalmente, como modo de reflexionar sobre estas preocupaciones sobre el crecimiento de leyes que restrigen a los usuarios que utilizan obras protegidas, les dejo el documental llamado “Cuando al Copyright le va mal” (gracias a ALT1040) que sirve para llamar la atención al estado actual de las leyes.
Esperemos el otro año primero todavía estar por aquí, hablando de las mejoras en el sistema, y viendo mejoras en este campo. Ojalá.








